Las técnicas paradojales en hipnosis

Se han usado ampliamente en psicoterapias basadas en la Teoría de Sistemas, con personas que han aprendido a comunicarse principalmente a través de lo que se conoce como Doble Vínculo. Yo considero que el Doble Vínculo se da y se sostiene por una relación entre disfraces (de desconfirmación de la persona), y que se deshace cuando empieza a darse una relación entre personas (de confirmación).

En este tipo de relación se dan los siguientes elementos:

  • Haga lo que haga la persona, o aunque no haga nada, siente que está mal.
  • Intenta responder lo que supone son los mandatos del otro y no puede porque son contradictorios, se encuentra en una trampa,  sin darse cuenta de que es así, y se angustia tratando de encontrar una solución
  • Está amenazada de quedarse sin el cariño de la otra persona y vive esta posibilidad como una constante amenaza de muerte.
  • Intenta evitar estas amenazas negando sus propias percepciones y deseos.
  • Vive soportando el presente con la ilusión de que algún día todo será maravilloso.

Cuando alguien ha aprendido a lo largo de su historia a funcionar en una relación de doble vínculo, llega a consulta pidiéndonos cambiar porque se siente mal, sufre. Pero en otro nivel, casi siempre encubierto, nos pide que le permitamos seguir igual.

La persona quiere cambiar, pero si cambia en terapia, después de no haber podido cambiar sola, siente que está mal (esta sociedad nos enseña que sólo hay un lugar para el que está bien), que perdió frente al terapeuta, quien resultó más capaz que ella. Pero si no cambia, también está mal, porque sigue sufriendo.

Si el terapeuta en su afán de ayudar empuja al cambio, la persona se aferra más al problema conocido. Ignacio Maldonado, fundador del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia (ILEF) usa la siguiente metáfora respecto a la terapia con este tipo de personas:

 

Es como ir en un coche, entre más aprieta el acelerador el terapeuta, la persona aprieta más el freno. Si dejamos de apretar el acelerador o tal vez hasta frenamos un poquito, es probable que el paciente se anime a pisar el acelerador. Y nosotros podríamos agregar, para ir a su paso y a su ritmo.

Esto, ¿cómo se hace? Proponiendo a la persona que siga igual, puesto que lo que ha hecho hasta ahora es lo mejor que ha podido hacer, mientras encuentra  otra manera de estar bien o aprende de esa situación lo que tiene que aprender para continuar en su proceso de crecimiento por medio de la hipnosis.

Desde 1995, junto con Jorge Abia, cuando un símbolo no cambiaba, sugeríamos: “fíjate cómo tu respiración deja eso igual pero saludablemente renovado, renovándose con cada respiración, mientras aprendes lo que tienes que aprender de ahí… cómodamente”.

Ahora, propongo a la persona que llega diciendo que no puede más con su vida, que no logra cambiar o que a pesar de la respiración, la escena o símbolo que  tiene en la mente, sigue igual: “Despreocúpate, descansa, déjalo en manos de tu Sabiduría Universal que sabe exactamente qué hacer con eso”.